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"When I hear the music, all my troubles just fade away/ When I hear the music, let it play, let it play",

"Let it Play" by Poison.

lunes, 18 de abril de 2011

Capítulo V. Under my Skin (Parte 2)

Bueno, chicas, antes de nada quiero decir que últimamente estoy muy inspirada en esta historia por lo que probablemente esta semana tendréis al menos un capítulo más (a parte del presente XD). Tengo que decir que este capítulo es muy importante, o al menos para mí lo es, puesto que ocurren dos cosas de gran trascendencia. Sólo espero que a partir de ahora (a partir de éste capítulo y de los siguientes), los personajes no os decepcionen. Sólo estoy intentando reflejar en esta historia que las cosas no son blancas o negras.  que las personas no son simplemente buenas o malas (como en el caso de Iuta). En fin, ya no me enrollo más. Espero que disfrutéis del capítulo. ¡Un beso, Athenea!


Cerré la nevera con una sonrisa. Seguro que eran otra vez los pesados de Tom y Leonard. Pesados, sí. Pero también adorables.
           
Sin embargo, para mi total sorpresa, cuando abrí la puerta sólo estaba Tom. Ni rastro de Leonard por ninguna parte.
           
— Hola, preciosa — me saludó con su característica sonrisa pícara —. ¿Me has echado de menos?
           
En aquellos momentos no sabía si reírle la gracia o mandarlo a tomar viento fresco. Finalmente, me decidí por la primera opción, por ser ésta la menos violenta, antes de dejarlo pasar.
           
— Creí que esta tarde teníais ensayo — le dije, al tiempo que cerraba la puerta. Él ya había entrado hasta el salón y se había sentado en uno de los sillones de cuero negro. Como si aquélla fuera su propia casa.
           
— Sí, tú lo has dicho, Vicky. Lo teníamos — replicó con fastidio, haciendo especial énfasis en la palabra “teníamos” —. Es innegable que hay gente muy gilipollas por el mundo, ¿sabes? Pero si hay algo todavía más innegable, es que los guitarristas y baterías que trabajan con nosotros pertenecen a ese “selecto” grupo de gente.
           
Yo reprimí una carcajada divertida, al tiempo que tomaba asiento en el sillón que había frente a él, y dejé que continuara despotricando sobre las miserias del grupo. Parecía bastante abatido y deprimido y no quería enfadarlo más riéndome de sus problemas.
           
— El caso es que Michael, el batería, ¿te acuerdas de él? Creo que lo conociste la noche que llegaste — yo asentí con la cabeza —. Bien, pues ha dejado preñada a su novia. Y ahora el padre de la chica quiere que case con ella y que busque un trabajo estable — escupió esta última palabra, “estable”, como si fuera el peor de los venenos. Yo me quedé pensativa unos momentos, antes de preguntar:
           
— ¿Y qué vais a hacer ahora?
           
Tom se quedó mirándome con sorna, como si la pregunta que acababa de hacer fuera la más estúpida que había oído en toda su vida.
           
— ¿Tú que crees, preciosa? Tenemos que contratar a otro batería.
           
— Ya, eso es obvio — repliqué ofendida —. Pero ¿tenéis ya pensado quién va a ocupar el puesto de Michael?
           
Un segundo después de haber formulado aquella pregunta se pasó por mi mente la imagen de Hans, el hermano de Iuta. Sin duda, Tom pensó en lo mismo, porque justo entonces dijo:
           
— Victoria, eso es imposible. Él y Leonard terminarían intentando matarse en el primer ensayo del grupo. Ya me imagino los titulares en los periódicos: “Guitarra voladora impacta contra la cabeza de un cantante pelirrojo de heavy metal. Todavía se desconocen las causas de la muerte, pero se cree que fue por un ajuste de cuentas entre traficantes”.
           
Yo me quedé mirándolo unos segundos con una expresión que decía a todas luces: “¿de dónde diablos ha salido este colgado?” Tom se limitó a esbozar una inocente sonrisa antes de replicar:
           
— No me mires así, Vicky. Es innegable que a la prensa le encantan las movidas relacionadas con drogas y traficantes.
           
— Dime una cosa, Tommy, ¿eso de “es innegable” te sale de forma espontánea, o es una especie de broma sin gracia que sueltas sin ton ni son?
           
Tom me lanzó una mirada envenenada, y fingiendo estar muy ofendido, me dijo:
           
— Mi abuelo tenía razón. Tratar de mantener una conversación en un lenguaje elevado con una dama, cuyo único atributo, o virtud, si lo preferís, es la belleza, es como echarle margaritas a los cerdos.

Aquello me dejó más confundida todavía.
           
— ¿Cómo dices?
           
— Os digo, bella dama — respondió, al tiempo que se levantaba del sofá con una floritura muy poco masculina, imitando la “elegancia” de los aristócratas franceses del siglo XVIII —, que yo soy un caballero, y como tal, procuro hablar según mi condición. Sin embargo, las damas, en especial las hermosas como vos, no me comprenden. Consideran mi lenguaje desfasado y fuera de lugar.
           
No pasé por alto el hecho de que, mientras me hablaba con ese fingido barroquismo, se iba acercando cada vez más a mí. Yo, me incliné hacia atrás en el sillón, tratando así de mantener las distancias, pero aquél fue el peor error de todos. Tom aprovechó la ocasión para inclinarse a su vez sobre mí, atrapándome con su cuerpo, envolviéndome con sus brazos.
           
Contuve la respiración. ¿De verdad iba a atreverse a besarme, aun sabiendo que me gustaba Leonard? La respuesta a esa pregunta la obtuve un segundo después, cuando sus labios presionaron contra los míos. Cuando sentí cómo su lengua se abría paso, y se enredaba con la mía. El beso fue lento, dulce, pero al mismo tiempo exigente e imparable. Lo cierto es que, a pesar de que sólo veía a Tom como a un amigo, aquel beso me gustó. Y mucho. Cuando nuestros labios se separaron, y Tom se apartó de mí, ambos respirábamos con dificultad. Estábamos nerviosos, jadeantes, con el corazón latiendo con fuerza contra nuestro pecho. Como si acabáramos de correr una maratón.
           
— Ha sido maravilloso, mi querida señorita, ¿no os parece? — señaló Tom, cuando recobró por fin el aliento.
           
Yo asentí con la cabeza y esbocé una débil sonrisa.
           
— Sí que lo ha sido. Gracias, Tom.
           
Aquello pareció confundirlo.
           
— ¿Gracias, por qué?
           
— Por haberme dado mi primer beso.

           
Tom se fue media hora después. No nombramos de nuevo el beso, aunque lo cierto es que algo en nuestra relación había cambiado. Después de todo, no puedes besarte con un amigo y pretender que luego todo siga igual, ¿verdad?
           
Cuando me quedé sola, decidí que sería entretenido poner un rato la tele. Después de tres días en Estados Unidos, todavía no había visto qué programas hacían en la televisión americana, y quería saber si eran muy diferentes a los que hacían en España. Diez minutos después la apagué porque era un aburrimiento total.
           
Miré el reloj del salón y el alma se me cayó a los pies. Todavía eran las seis y cuarto. La tía Úrsula no vendría hasta las siete y media, y Marty seguramente volvería a cenar en el bar aquella noche. Según parecía, mi tía todavía no lo había perdonado por no haber mediado en la pelea entre Leonard y Hans, y haber dejado que yo me metiera por medio. Pobre tío Marty. Iba a estar por lo menos una semana durmiendo en el sofá. Con todas las consecuencias que eso conllevaba…
           
Pensar en mi tía Úrsula me hizo recordar la extraña reacción que tuvo mientras estábamos mirando su viejo álbum de fotos. No. Más bien la tuvo cuando apareció la foto de ella acompañada de un chico muy guapo en el día de su graduación. Es curioso, pero no había vuelto a pensar en aquello hasta ese preciso momento. 
           
“¿Quién sería ese chico?”, me pregunté. “¿Por qué reaccionó mi tía de esa forma cuando vio la foto?”
           
Miré el reloj del salón otra vez. Tenía una hora y cuarto para averiguarlo.
           
Me levanté del sillón de un salto y atravesé las escaleras de la casa como un rayo, hasta llegar a los dormitorios. El de mis tíos estaba abierto de par en par, como si la habitación estuviese haciéndome una indecente invitación a que entrara.
           
“Ven, pequeña. Ven”, me decía. “Abre el armario y saca el álbum de fotos”.
           
No me lo pensé dos veces y entré. Sé que estuvo muy mal por mi parte entrar en la habitación de mis tíos sin su permiso, y aún peor, ponerme a cotillear sus cosas como una vulgar alcahueta de barrio, pero la curiosidad pudo conmigo. Sé que es una justificación pobre y que no tengo excusa, pero si hubieseis estado en mi situación, si hubieseis estado preocupados por vuestra tía, ¿no habrías hecho vosotros lo mismo?
           
Abrí el armario sin preocuparme por cerrar la puerta de la habitación. Después de todo, mi tía tardaría en llegar a casa. El corazón me latía con la característica desesperación de cuando uno sabe que está haciendo algo indebido. Saqué el álbum de fotos, me senté en la cama de mis tíos, la misma en la que ellos dormían cada noche, y puse el álbum sobre mi regazo.
           
Pasé las páginas lentamente, poniendo mucho cuidado en no manchar ni romper ninguna. Bajo ningún concepto quería que mis tíos llegaran a enterarse de que había estado hurgando en sus cosas. No tardé en llegar a la foto que buscaba. En el pie de foto decía: “Manuel y Úrsula. Graduación de 1970”.
           
Así que el sujeto en cuestión se llamaba Manuel… 
           
Darling, what are you doing here?
           
La voz de Marty me sacó por completo de mis cavilaciones. Di un respingo, y el álbum de fotos se me cayó al suelo por el susto que me causó aquella inesperada interrupción. Me apresuré a recogerlo, maldiciendo en mi fuero interno por lo estúpida que había sido al creer que aquella expedición al dormitorio de mis tíos podía acabar bien.
           
I’m so sorry, Marty… — comencé a decir. Él se agachó a mi lado, y me arrebató el álbum de fotos de las manos.
           
What were you looking for? — me preguntó con una sonrisa perspicaz. Como si ya supiera de antemano cuál era el objeto de mi búsqueda.
           
Yo no contesté. En lugar de eso, clavé la vista en mis zapatos, incapaz de enfrentar su mirada. Me había puesto roja como un tomate, y estaba más que dispuesta a aceptar la bronca que me merecía… Y que nunca llegó.
           
— Estabas buscando esta foto, ¿verdad? — preguntó, al tiempo que abría el álbum de fotos por la página que yo había estado mirando — Querías saber quién era este chico y por qué Úrsula se pone tan tensa cada vez que ve esta foto.
           
Yo me quedé mirándolo perpleja. ¿Cómo sabía él todo eso?
           
— No es un asunto del que le guste mucho hablar, ¿sabes? Este desgraciado no se lo hizo pasar muy bien.
           
Al oírlo pronunciar aquellas palabras, mi confusión no hizo sino aumentar. ¿De verdad iba a contarme aquella historia?
           
— Pero… ¿quién es ese chico? — pregunté, incapaz de contener mi curiosidad.
           
— Ese … chico — replicó Marty, pronunciando aquella última palabra con sumo desprecio — era el novio de Úrsula en el instituto.
           
Yo me quedé mirándolo con sorna. ¡Por supuesto que era su novio del instituto, tío Marty! Eso ya había quedado bastante claro mirando la foto.
           
— Tu tía Úrsula estaba muy enamorada de él. Sin embargo... — Marty apretó las manos con fuerza, como si aquello que estaba a punto de decir fuera muy doloroso para él. Yo dejé que se tomara su tiempo. Quería que me contara la historia, por lo que no me convenía presionarlo.
           
— Sin embargo él no sentía lo mismo por ella. Yo la conocí muchos años después de que toda esta historia sucediera, pero según parece, tu tía en aquellos tiempos era bastante inocente. Sí, se que cuesta bastante creerlo tratándose de Úrsula, pero, ya ves. La vida a veces nos da unos golpes tan duros, que nunca nos recuperamos. Nunca volvemos a ser los mismos, cariño.
           
Marty estaba muy conmovido. Realmente no decía aquellas palabras a la ligera, sino que las sentía de corazón.
           
— Úrsula confío ciegamente en él. Y él la utilizó. La hizo creer que la amaba apasionadamente, y ella se entregó totalmente a él — tras decir esto, me miró intensamente a los ojos, antes de añadir —: En cuerpo y alma.
           
No hacía falta tener un master para saber qué significaba aquello. Úrsula se había acostado con ese chico y las cosas no habían salido bien.
           
— ¿Y qué pasó entonces? — pregunté yo, de nuevo incapaz de contener mi curiosidad.
           
— Entonces… Úrsula se quedó embarazada.

12 comentarios:

  1. ¿WHAT?
    ¿Embarazada? Ay Dios, no me jodas (perdón por el vocabulario pero lo estoy escribiendo según lo pienso) ¿No será Vicky su hija verdad?
    Ay que me da algo aquí yo sola ensiero que shock me ha dado.

    Y luego lo del beso de Tom. A lo que se le suma lo que has dicho al principio..lo de todo no es o blanco o negro..uf!
    Me dejaste con un run run en la cabeza dándole vueltas, menos mal que publicaras esta semana otra vez jaja ;)
    Solo que si publicas antes del viernes podré leerlo..pero si no, hasta el Lunes que viene no podré leerlo..me voy de vacaciones!^^ Playita..(8)

    Bueno, un capítulo genial, creo que ya lo habrás supesto al leer mi comentario jeje

    ¡besos!

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  2. Pero cómo qué embarazada?!?!? DIOOOSSS CULEBRÓN!!!! es verdad, es Vicky su hija realmente? Buah qué movidón!! Me alegra que vayas a publicar el próximo capítulo esta semana porque estoy impaciente por saber que pasa ^^
    por cierto, me encantan los aires barrocos de Tom jaja está para comérselo!! ;)

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  3. ¡Me encanta Tom! Jolines, menudo príncipe azul. TT_TT
    LOL. Que fuerte. No me esperaba lo de Úrsula. Me has dejdo de piedra. Enhorabuena. :)

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  4. Yo soy pro Tomn así que me ha parecido genial lo del beso ^^ Ahora....y lo de Úrsula?? lOl que fuerte... Ya sé que todas dicen lo de que si Vic es su hija pero no sé...sería tan obvio.. que da hasta miedo XDD Muy buen capitulo, me ha gustado especialmente ^^ Besooootes

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  5. Jijijiji! Me alegra haberos dejado en estado de shock XD Confieso que ésa era mi intención. También debo confesar que, tanto en la encuesta como en los comentarios, la gente se decanta más por Tom que por Leonard. ¡Pero si no es tan mal chico! XDDD. En cuanto a lo de Úrsula, no sufráis. Muy pronto se sabrá cuál es la verdad sobre su embarazo... ¡Muaajajajaja! XDD Bueno, no me enrollo más. ¡Un beso, chicas y gracias por leer y comentar! :)

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  6. OH DIOS OH DIOS OH DIOS OH DIOS !!!!!!!
    mision cumplida Athenea estoy en estado de shock pero de los grandes tirandome de los pelos y todo.
    A ver por parte:

    1- Cómo has podido dejar lo de Tom y Victoria solo en un beso?? "y media hora mas tarde se fue" ... y que narices paso en esa media hora, yo queria más e-e

    2- Lo de tia Ursula a sido.... simplemente... no me lo esperaba para nada... a sido un golpe enorme, te felicito ^^
    y mi opinion es que o lo aborto o lo dio en adopción pero no creo que sea Victoria su hija... no se tendre que esperar a ver que pasa.

    DIOS QUE EMOCIONANTE !! ^^

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  7. lo del beso que romantico que pasara a partir de ahi y que ha pasado con lo del embarazo te as quedado en lo mejor a no ser que ella sea su hija seria fantastico me estoy enrollando y estoy diciendo palabras sin saber estoy deseando el siguiente capitulo con muchisimas ganas besos

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  8. tienes un premio en mi blog http://mundoatrayente.blogspot.com

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  9. Lo del beso me ha dejado muerta, pero me ha encantado, se veía venir, pero eso, me ha encantado. Por otro lado no me gustaría que Victoria le partiera su corazoncito, aunque seguramente sea una persona fuerte, pero es que no soy de tríos amorosos a no ser que se vaya a quedar con quién yo quiero que se quede jajaja.

    La verdad es que ha sido un capítulo muy bueno, y ya el final con lo del embarazado, fantástico.

    Enhorabuena, seguiré leyendo ;)

    Un saludo^^

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  10. Yo me intuía algo sobre Úrsula, que todo no puede ser como se pinta, y el comportamiento de ella con Vicky, no es el de una tía... yo lo dejo al aire xD
    Lo que no me esperaba tanto, es que fuera Tom el que llamaba xD lo del beso era previsible xDDD Lo que menos era el primer beso (¿No es el que nunca se olvida?) xDD
    Que me a encantado =)
    Espero el siguiente, besazos.

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  11. oooo hijos secretos JAJA ¿la maravillosa tía marcho a E.E.U.U. dejando una niña a cargo de su hermana? Estoy deseando leer más.

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